Los propósitos fallidos del año nuevo

Enero, principios de año,  la mayoría de las personas con una fuerza incalculable de cambiar las cosas que no van bien en sus vidas se proponen GRANDES RETOS que creen poder alcanzar.

ERROR

El primer error es precisamente ese, intentar cambiar algo que no sabemos si somos capaces. Ya que, cuando tiramos la toalla, empiezan las autocríticas no constructivas y los autoreproches. Estas autocríticas y autoreproches nos pueden llevar a tener problemas emocionales como la depresión o la ansiedad pero sin ser tan fatalista, estos sentimientos y por lo tanto pensamientos hacen que aparezca en enero la sensación de fracaso en nuestra vida.

Y te preguntarás, “Entonces, ¿cuál es la clave?”

La clave consiste en proponerse objetivos y retos alcanzables. Esto no significa que estos objetivos tengan que ser sencillos y no requieran un esfuerzo mental y/o físico por parte de nosotros. El quid de la cuestión es reflexionar, plantearse y proponerse objetivos y metas que mediante un esfuerzo personal y fuerza de voluntad seas capaz de conseguir.

Si por ejemplo a mí me encanta el chocolate y una de mis promesas para este nuevo año es no probar el chocolate, tengo un 99% de posibilidades que esta promesa se rompa más pronto que tarde. A lo mejor, puedo estar un mes sin comer chocolate pero si es algo que me encanta, terminaré cayendo en sus redes otra vez. Otra promesa diferente podría ser “comer la mitad de chocolate que como hasta ahora”. Esta promesa es más factible. Esta promesa promete más. Es algo que puedo conseguir, acostumbrar a mi cuerpo poco a poco a comer menos chocolate.

De la misma manera, si a mí no me gusta el deporte y no lo practico y uno de mis objetivos y promesas para este nuevo año es hacer deporte todos los días, hay una gran posibilidad de que no cumpla mi promesa en un corto periodo de tiempo.

Todo esto puede parecer obvio pero la inmensa mayoría de las personas cuando empiezan el año se proponen objetivos personales inalcanzables. Hay muy poca reflexión personal por tanto hay muy poco compromiso.

El secreto está en conseguir pequeños pasos y pequeñas metas para alcanzar los grandes propósitos. Despacio y poco a poco es como se consiguen las cosas que merecen la pena. Las grandes promesas a principio de año solo nos hacen ser unos ilusos.

Las promesas no tienen que realizarse solo en enero. Tú eres libre de decidir cuándo estás preparado para encomendarte a realizar una promesa. Tú eres el dueño de tu vida.

Sé inteligente. Esfuérzate y comprométete pero siempre desde la sensatez y las ganas de querer cambiar algo en tu vida. Deja los clichés. Los pequeños logros tienen un valor incalculable. Los fracasos son grandes desequilibradores emocionales.

Hazte promesas personales pero sobre todo cúmplelas porque es entonces cuando te sentirás orgulloso de ti mismo.

 

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