La fuerza de un abrazo

 

Muchas veces, todos nosotros, hemos pensado “solo necesito un abrazo” y seguramente, en ese momento, era lo único que necesitabas. “Hugging Therapy” se ha convertido en una herramienta muy poderosa para curar y sanear nuestra mente y nuestro cuerpo.

 

Científicamente hablando, cuando abrazamos nuestro cuerpo incrementa niveles de oxitocina, coloquialmente llamada, la hormona del amor. Esta hormona ayuda a disminuir los efectos de estrés, ayudando a controlar tu presión arterial y tu ritmo cardíaco. El que da un abrazo experimenta los mismos beneficios que el que recibe el abrazo. Interesante, ¿verdad?.

 

Dejando un poco la parte científica a un lado, a mí siempre me gusta hablar del sentido común, aquel sentido que hacia referencia Michael Foucault. Si nosotros, como seres humanos, hemos necesitado en algún momento de mucho estrés el abrazo de alguien es porque sus beneficios ayudan a nuestro organismo, por eso, lo hemos pedido o anhelado. Muchas veces, no necesitamos grandes investigaciones, para averiguar los poderes de algo que conocemos y necesitamos.

 

El sentimiento de seguridad y protección que recibes cuando te dan un abrazo es esencial para ver las cosas desde otra perspectiva y poder, o al menos intentar, reducir el nivel de ansiedad que te está creando un particular problema. Cuando, estamos estresados, ansiosos, llorosos y recibimos el abrazo fuerte de un ser querido, nuestro organismo hace un parón y coge fuerzas.

 

Al mismo tiempo, parece que un abrazo va ligado a la niñez y que como adultos podemos prescindir de ellos. Esto es cierto. No te vas a morir si no abrazas o si no te abrazan pero te aseguro que tu vida estará un poquito más vacía.

 

Mediante un abrazo, sentimos el amor en todas sus categorías. A veces hasta oímos crujir nuestros huesos cuando somos abrazados y entonces suspiramos profundo. Qué sensación más bonita.

 

Psicólogos recomiendan una media entre 8 a 12 abrazos al día. Yo te recomiendo que simplemente abraces, que abraces a los que quieres no solo porque lo necesitan sino porque conoces los beneficios saludables que transmite un abrazo.

 

Saluda, a los tuyos, con un abrazo. Hagámoslo un hábito, no un recurso.

 

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