Inseguridad personal versus Aburguesamiento

 

Hace unos meses que quería escribir sobre este tema. Quería escribir sobre mis pensamientos y creencias, nada más. Mis artículos nunca son una fuente empírica de información más que nada porque pocas cosas en la vida poseen una correlación científica o simplemente una justificación real. Lo que puede ser real para mí puede que no lo sea para ti y de hecho no lo es. Si bien es cierto, como he dicho muchas veces, mis artículos se basan en el sentido común, ese que nunca nos falla.

 

Dejando a un lado un poco esta filosofía de estar por casa, te diré que me inquieta cómo las personas renuncian a ser ellas mismas para ser “de alguien”. Déjame que me explique. Cada vez más a menudo, oigo de rupturas de parejas que en menos de lo que canta un gallo ya han encontrado un sustituto de su ex.

 

“Nunca sabes cuándo vas a encontrar el amor”- te dicen.

“No estaba buscando a nadie y apareció. Lo acababa de dejar con mi ex.”- te cuentan.

 

Qué poca importancia tiene para muchos seres humanos el disfrutar de su propia compañía primero para, así, poder disfrutar de la compañía de los demás. He escrito sobre esto alguna otra vez , por ejemplo en mi artículo de –A rey muerto, rey puesto- pero esta vez me quiero centrar en la inseguridad personal que conlleva tener ansia de encontrar un suplente a nuestra última pareja sentimental  sin cambiar el patrón de nuestra conducta para encontrar pareja. No nos damos cuenta que esta nueva pareja siempre será un auxiliar o un suplente pero rara vez llegará a titular. Al mismo tiempo quiero profundizar en los inconvenientes que conlleva cerrarnos en banda a abrir las puertas de nuestra vida a una nueva pareja.

 

El poder de disfrutar de nuestra propia compañía es un poder que pocos poseen. El no tener miedo a la “soledad” es un don de una fuerza inigualable. El entender que la soledad más vulnerable es aquella que te hace rodearte de personas que no te aportan lo que necesitas en tu vida te hace entender la esencia de la vida.

 

Sin embargo, para llegar a este entendimiento tan primario, primero hay que encontrar la paz personal. Si aprendemos a amarnos a nosotros mismos, aprenderemos a conocer que es lo que verdaderamente necesitamos para ser felices. Es difícil llegar a ser feliz con alguien cuando no has encontrado esa felicidad interiormente primero.

 

Existe una línea fina y divisoria en mi planteamiento y hay que tener mucho cuidado para no sobrepasarla . Es importante entender cuándo una persona no me aporta la felicidad que necesito y cuándo mi aburguesamiento me hace cerrar las puertas a personas que merecen la pena formar parte de mi vida. Una vez que encuentres paz y confort en tu soledad es bueno encontrar aquella persona que se funda en tu manera de pensar y se complemente contigo de una manera extraordinaria. Hay muchas personas que cansadas de fracasos amorosos y recuperadas de todos ellos, se encierran en lo que yo llamo –aburguesamiento-. En otras palabras, se han acomodado, no quieren encontrar una pareja, están mejor solas que mal acompañadas, como dice el refrán. Esto también es un síntoma de apatía y desidia. Ambos lados, aunque sean opuestos, no son salubres.

 

Disfrutar de ti mismo y de tu vida no tiene que ser algo opuesto a encontrar una persona que forme parte de tu día a día. En el equilibrio está el éxito. El amor es indiscutiblemente el motor del mundo y cerrarle las puertas muestra una fortaleza consciente y aparente pero oculta una inseguridad inconsciente. Has leído bien, ambas posturas, la rapidez o la dejadez a la hora de encontrar una pareja sentimental,  conllevan una inseguridad personal.

 

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