El poder del inconsciente

En cualquier ámbito de tu vida tienes preferencias de un tipo u otro. Estas preferencias vienen pautadas por tus creencias, por tus convicciones o simplemente por tus gustos. Lo mismo ocurre cuando te inclinas por un campo concreto en psicología. Tienes tus preferencias. Yo soy una creyente férrea del psicoanalismo. Matizaré que no creo en este enfoque psicológico para resolver cualquier conflicto interior pero sí haría uso de él en muchos casos. El maestro Freud me parece que dio en el clavo en muchas cosas con su teoría.

No os hablaré de pura psicología hoy porque no quiero aburríos mucho pero quiero contaos mediante un simple ejemplo la importancia del inconsciente, aquél que hacía referencia siempre Freud como el culpable de todos nuestros problemas. Yo no me atrevería a ir tan lejos, pero sí estoy de acuerdo con Freud en que el inconsciente, la parte de nuestra mente a la que no tenemos acceso, juega pasadas en nuestro día a día.

Tengo un cliente que podríamos decir está buscando pareja y digo “podríamos decir” porque no es algo puramente esencial en su vida (o así se ha mentalizado ella que no sea) pero sí le gustaría encontrar una persona con la que compartir esa vida tan maravillosa que tiene y de la que es dueña. Hace ya como un año, me comentó que estaba pensando hacerse socia de una página de contactos seria, una idea a la que yo le animé desde el minuto cero. Hace cosa de un mes decidió, finalmente, registrarse en una de ellas. Sin mucha ilusión y con pocas ganas, no vamos a engañarnos. El escepticismo es su gran enemigo, diría yo. Aquí juega vida ese papel del inconsciente. Sin ella darse una mínima cuenta, ha elegido una foto de perfil en la que no sale nada favorecida. Como apreciación personal, la foto transmite un rechazo casi instantáneo cuando la ves. Le pregunto sobre la foto y dice que no tiene otra y que a ella le gusta. Ella no ha sido consciente de este suceso. Su inconsciente ha jugado sus cartas y ha elegido su foto. Su escepticismo sobre el tema hace que su inconsciente se active a un 100%. Intenta luchar contra algo en lo que no cree. Luchar en contra de tus creencias va a ser difícil porque el verbo luchar ya implica un amplio esfuerzo. Podemos engañarnos a nosotros mismos, podemos así engañar a nuestro consciente, podemos manejarlo a nuestro antojo dependiendo de lo buen actor o actriz que seamos pero es imposible engañar al inconsciente. Sus dudas, sus preguntas, sus incógnitas se manifestarán en tu vida de una manera o de otra, a veces, según defendía Freud, mediante tus sueños, otras mediante actos cotidianos que no puedes controlar.

Intenta ser lo más sincera posible contigo misma. Es inevitable engañarse en algunas ocasiones, todos lo hemos hecho, lo hacemos y lo haremos. Es difícil apreciar el concepto del inconsciente porque puede ser muy abstracto. No sobrevalores el inconsciente, no caigas en un extremismo psicoanalítico, pero tampoco lo infravalores. Lee tu mente.

Si necesitas ayuda. Estoy a tu disposición

Contacta conmigo