Qué grande y qué pequeña es la autoestima

Nuestra autoestima es la dueña casi indiscutible de nuestra vida. Es la que de una manera sigilosa elige el camino de nuestra vida. Nos dice si podemos o no hacer algo, nos da o nos quita la fuerza para intentar ser felices, nos ayuda o nos dificulta nuestra felicidad diaria.

 

A nuestra autoestima hay que hacerle la reverencia si nos trata bien y por el contrario hacerle frente cara a cara si no lo hace.

 

Nuestra autoestima nos comunica de lo que somos capaces y sentencia para bien o para mal:

 “No vas a poder hacerlo, ni lo intentes, no vales, tú no vales, la última vez que lo intentaste, fallaste.”

“A por todas, tú puedes con esto y con mucho más. Es normal que no te saliera bien la última vez,tienes que intentarlo de nuevo. Todo esfuerzo tiene su recompensa. ”

¿Con qué tipo de autoestima te sientes más identificado?

Nunca debemos menospreciar el papel de nuestra autoestima en nuestras vidas. De hecho, si crees que tienes una autoestima baja es algo en lo que tienes que empezar a trabajar hoy mismo. Una autoestima baja no combate miedos, no lucha por conseguir metas, no cree en el derecho a la felicidad. Una autoestima baja es la reina absoluta de una vida infeliz ya que cuestiona de manera negativa todas nuestras acciones diarias, pasadas y futuras. Por tanto, si las cuestiona de una manera negativa nos hace sentir cada vez más pequeños, hasta anularnos, hasta hacernos creer que somos insignificantes.

Una autoestima saludable es la que valora nuestros esfuerzos y de una manera positiva nos da fuerza para intentar cosas en la vida y no culpabilizarnos en demasía de los fallos que todos comentemos en algún momento. Una autoestima saludable nos apoyará en nuestro camino a conseguir nuestras metas y al mismo tiempo nos ayuda a combatir miedos que todos, como seres humanos, tenemos. Por ejemplo, el miedo al fracaso es casi innato hacerle frente desde una autoestima baja es una pesadilla, sin embargo hacerle frente desde una autoestima saludable es algo mucho más manejable.

Antes de terminar, déjame que te explique que tener una autoestima muy alta siempre tampoco es saludable. Estaríamos tocando los niveles narcisistas de autoestima. Sentirse el mejor en todo y siempre aunque parezca paradójico no es sano ya que es irrealista. No podemos ser los mejores en todo siempre. En este caso, una autoestima muy alta nos está transportando a una realidad distorsionada, a un mundo casi virtual.

Hay cantidad de investigaciones que alaban los efectos positivos y negativos de una autoestima excesivamente baja o excesivamente alta. El secreto reside en encontrar el equilibrio entre ambas autoestimas. El poder de nuestra autoestima es infinito, incalculable e inagotable.

 

¿Eres amigo de tu autoestima o es tu autoestima tu mayor enemigo?

 

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