Atrévete a ser atrevido

Si nos paramos a pensar en nuestras vidas siempre hay alguna cosa que nos gustaría que fuese diferente. Siempre hay algo que se podría mejorar y cambiar. Pero, ¿por qué no intentamos cambiarlo? ¿por miedo? ¿por inseguridad? ¿por pánico al fracaso? ¿por comodidad?. Cuando hablo de “alguna cosa” no me refiero exclusivamente a una pareja sentimental sino a toda pequeña cosa que no nos cuadra en nuestra vida y que no nos atrevemos a cambiar, ya sea, trabajo, lugar de residencia, pareja sentimental y un largo etcétera.

Sentirnos más o menos cómodos en una situación nos hace no querer ver el horizonte de nuestra vida desde otra perspectiva. Estar en una continua lucha interna no nos hace precisamente querer cambiar de situación personal tampoco, ya que el miedo al fracaso, la comodidad a lo conocido (aunque no sea muy halagüeño) y nuestra cobardía son factores mucho más potentes para seguir permaneciendo en una lucha interna constante y en una comodidad ilusoria, que sabemos que es transitoria, caduca y sucinta.

Somos conscientes de que tenemos que cambiar esa cosa en nuestra vida, pero paradójicamente, no lo hacemos. Sabemos que no solucionar un estado de incertidumbre, desasosiego y malestar perjudicará la situación y a nuestra persona a la larga. No nos importa. No nos atrevemos a cambiar. Eso implica riesgo y el riesgo da miedo. Somos de los que decimos que en la vida de lo único que te arrepientes es de aquello que nunca hiciste. Nos repetimos esa frase a nosotros mismos. Da igual. Seguimos sin cambiar. Pasan los días e incluso los años y seguimos en la misma situación, aunque ahora nos ha invadido la desesperanza. Todas aquellas personas que te quieren y las que no te quieren tanto se aventuran a darte consejos de lo que debes hacer con tu vida. Se permiten el lujo de decirte que no lo intentes que no vas a ser capaz de cambiar aquello que quieres.

Atreverse a ser atrevido se nos queda grande. Eso es para los valientes y nosotros no lo somos. ¿Cierto?

En otra ocasión, cuando tenga un poco más de tiempo, te explicaré una situación en la cual me atreví a ser atrevido. No te voy a mentir, no fue fácil, pero sí que te diré que lo haría no sólo otra vez sino un millón de veces más. La comodidad va ligada a la rutina y la rutina es el eje que gobierna nuestra vida. La rutina no aporta felicidad, lo que aporta felicidad es ser feliz en tu rutina.

  1. Sé positivo pero realista.

  2. Piensa en cómo cambiar aquello que quieres.

  3. Créate un plan.

  4. Inténtalo

  5. Desafía al mundo.

  6. Ve contracorriente si es necesario.

 

…de lo único que te arrepentirás al final… ya lo sabes… es de no haberlo intentado.

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