Aborto no deseado…

Los que hemos pasado por un aborto no deseado, sabemos lo dura que es la experiencia. Es extraño. Echas de menos con toda tu alma una persona que ni siquiera conoces. Y te preguntas cómo hubiese sido tu vida con ella. Lloras de impotencia, de frustración. Unos deciden por circunstancias de la vida, todas muy respetables, no tener hijos, y tú que quieres tenerlos, tienes un aborto natural. La vida se confabula o al menos así lo piensas tú. Por un largo periodo de tiempo, tus recuerdos se centran solo y exclusivamente en los meses de gestación que tu bebe ha sobrevivido. No tienes más recuerdos. Aparece rápidamente y sin avisar el sentimiento de culpa. ¿Qué es lo que he hecho mal? A lo mejor, no tendría que haber ido a andar ese día. A lo mejor, tenía que haber hecho reposo. A lo mejor, tendría que haberle preguntado a la matrona si podía dormir boca abajo. Un sinfín de preguntas absurdas sin respuestas. Tiene que pasar tiempo para que entiendas y comprendas que tú no hiciste nada malo y que la naturaleza es sabia.

Cuando estás embarazada rápidamente conoces de amigas, familiares o conocidas que también están embarazadas y cuando te enteras de la desgracia, te parece increíble que te haya pasado a ti. Te enfadas, ¿por qué a mí?. No porque nadie se merezca que le pase pero tú tampoco te lo mereces. En nuestro caso, cuando nos pasó, mi hermana estaba embarazada de nuestro adorable Óliver y muchas, muchísimas veces miro a Óliver y me pregunto cómo hubiese sido su primo/a del que sólo se hubiesen llevado semanas.

Me prometí una cosa. Recordar siempre en mi memoria y en la de los otros a la personita que no pudimos llegar a conocer. Hablar de ella con sus hermanos, decidles que antes que ellos hubiesen tenido un hermano o una hermana. Es lo único que puedo hacer por ella, por esa alma que existió y yo sentí. No te voy a decir que es algo que no se supera porque no es cierto pero sí te diré que es algo que nunca se olvida.

Si necesitas ayuda. Estoy a tu disposición

Contacta conmigo